Esta mañana mi madre me consintió más de lo normal. Me despertaron sus caricias sobre mi mano mientras sentía su mirada sobre mi rostro. Por estos días dormimos juntas como cuando yo estaba recién nacida y ella recién parida.
- 20 años…
- No he tenido presente que mañana es mi cumpleaños.
- Ya son 20 años. Hace 20 años me mandé a cortar el pelo y era viernes. Avi me dio un baño de hierbas…
- …
- Tengo muy vivos los recuerdos, como si no hubiesen sucedido hace mucho, y ya son 20 años. Naciste un sábado, y ya son 20 años –Sonríe con incredulidad-.
Nos despertamos con la no tan sana costumbre de prender el televisor. ¿Qué canal apareció? Discovery Channel, mi favorito de infancia.
- ¿Ciudades bajo el mar que datan de 8.000 años?
- Increíble no?
- Querías ser arqueóloga.
- Bueno, aún lo quiero
- De verdad?
- Si, lo más cercano por ahora es la carrera de antropología en La Nacional. No estaría de más vivir ese sueño. Sabes? Espero trabajar pronto, hacer la maestría y quién sabe…
- Ya de niña decías que sería hermoso poder viajar y perderte en el pasado… ¿Qué quieres de regalo?
- Mmmmm… No me hace falta nada
- Te hacen falta muchas cosas. ¿Qué tal esas botas de las que haz estado hablando últimamente?
- Perfecto, las busco y te cuento… Ah! Y un bolso negro, grande!
Curioso lector, estos días para mí, han estado llenos de revelaciones sobre el amor, la amistad, el conocimiento, el deseo, y hasta sobre la sociedad. Todo como un “pre-20añero”. Hoy pienso, al contrario que hace unos meses que el tiempo pasa y las cosas cambian, hoy puedo decir que me encuentro tranquila y ad portas de una aventura que si no muero antes de terminar, durará 10 años. Mi profesor de física del colegio, en el único acto más allá de la enseñanza de las leyes que rigen el mundo físico, nos dijo a mi y a mis compañeras que la década de los “años 20 personales” era la de la juventud: “No se casen, no tengan hijos, estudien, viajen, vivan las fiestas, tomen, no se amarguen, conozcan, hagan amigos, amen.”.
Esas revelaciones de las que le hablo y la conversación con mi madre esta mañana, me hacen creer en que he de vivir mis próximos años como una aventura en la que siga descubriendo el mundo mientras me construyo, me destruyo, me reconstruyo, y me deconstruyo, disfrutando de las pequeñas cosas que hasta hoy me mantienen en pie y apostándole a los sueños.
Apropósito curioso y querido lector ¿Cómo vivió usted sus 20 años y los años siguientes? Y, en caso de no haber llegado aún ¿Cómo cree que serán?
P.D. En la sala de mi casa hay colgado un retrato de mi abuela, esa misma que dice que nací un sábado a eso de la 1.45p.m. A ella le encanta cantar los boleros de hace años, lo mismo que cantar los vallenatos de su tierra. He llegado a imaginarla con esa tersa piel del retrato, tarareando “Cosas como tú” de Chago Alvarado, mientras atiende la “refresquería”, esa de la que me habla ocasionalmente mientras hace reminiscencias de sus años de juventud. Curioso lector, he aquí una de las letras favoritas de mi abuela, que para estos días me hace pensar que la vida es corta y que este es mi momento de vivir la vida sin engaños:
Yo también tuve 20 años
"Yo también tuve 20 años
y un corazón vagabundo
yo también tuve alegrías
y profundos desengaños"
José A. Morales
Nota al pie: Felicitaciones a los “pixies” que como yo le sonríen al mundo aún si están destruidos o en proceso de reconstrucción: Maritza Jimeno, Karolina Moreno, Andrés Guerrero, Mario Torres, Andrés Serna alias “Paco”, tia Ivonne, Baharat, Finvara, El tapas, Sandra Munar y Manu Rios alias “Wyrd Syster”. (Si hace falta alguien, ofrezco mis disculpas por anticipado: yo y mi memoria).