Archive for March, 2006

De catástrofes naturales y personas…

March 30, 2006

Música barata en las emisoras
El celular para las llamadas de mi madre

Mis tías y sus llamadas matutinas
El libro de Foucault
El amigo en el msn
La música como antes, como siempre
Julito baboso en la W
Mi perro en el sofá
La película de Almodóvar
El "Nos vemos en la universidad"
La lectura en internet
El desayuno que pretendo saludable
El parcial del lunes
Mis palabras que quieren ser leídas
La nostalgia por la belleza del mundo
Las sonrisas por cosas y no por personas
Los sueños que desvanecen la realidad
Los planes para arreglar mi alma

Un amigo dice que hay personas que llegan a nuestras vidas como huracanes, y, que como huracanes se ven bonitos desde afuera y mientras duran, como si se estuviera observando desde alguna estación espacial. Dice que son como huracanes, que cuando se van, se puede ver en qué estado dejaron todo. Imagino que usted, curioso lector, ha visto gracias al vivir en un mundo disque globalizado, como quedó todo en Nueva Orleans, o mejor aún cómo quedó todo después del tsunami del 26 de diciembre del año pasado en el sudeste asiático: hágase a una idea de cómo dejan todo estas personas-huracán, o personas-desastrenatural.

Anoche llegué a mi casa después de calcular y registrar los daños que dejó la primera persona-huracán en mi vida (tengo el presentimiento de que vendrán más). Noté que las cosas empezaron a regresar a la normalidad: desde la música barata en las emisoras, hasta los planes para arreglar mi alma. De nuevo la soledad que no es una ilusión.

De nuevo sólo estoy yo; Juanes en todas las emisoras; mi madre desesperada en el celular por mi seguridad; alguna de mis tías preguntando por el divorcio de mis padres, las ganas de leer a Foucault; Fanny Mickey promocionando "monólogos de la vagina… Invita caracol"; los nombres de personas conocidas en el msn; la música que no llena -que no importa-; Julito diciendo babosadas en la W y haciendo chistes que sólo hacen reir a las mujercitas de su mesa de trabajo -esa española me cae tan mal!!-, mi perro en el sofá; eterno esclavo de Morfeo (será que mi perro es lo suficientemente lindo como para que Morfeo lo tenga de mascota todo el día?); la película de Almodóvar que nunca alcanzo a ver completa -esta vez fue "Hable con ella", ¿cuál será la próxima?, ¿alguna vez veré completa una película de ese español?-; mis amigos que saben de mi impuntualidad y preguntan una y otra vez en el celular si en realidad voy a llegar a la una a la universidad; el paseo por internet mirando las babosadas de Uribe, enterándome de que el Ciudadano Típico cumplió años ayer, descargando fotos de las obras de Monet y Miró; la pretensión de por fín desayunar algo que no tapone las vías de mi sistema circulatorio; La preocupación de leer sobre las formas de gobierno en latinoamérica para el parcial del lunes de sistemas políticos; escribiendo para no sentirme tan sola; la nostalgia por la belleza de los árboles frente a mi ventana, nostalgia porque esa belleza nunca será mía, nostalgia porque sólo comparto con esos árboles el viento que mueve sus hojas, que mueve mi cabello; las sonrisas por los detalles del mundo que parecen escondidos para que yo los descubra, como la flor que nació en la planta favorita de mi abuela y no la había notado; el sueño de encontrarme a Carlos Pérez y aceptar después de un año esa cerveza que me negué, aceptar esa invitación que me negué -estoy segura de que si lo vuelvo a ver, él volverá a ofrecer esa cerveza y esa ida al odiado Tropical Cocktails, él es así-; el sueño de una noche agradable para Daniel en la celebración de su cumpleaños; y, finalmente, los planes para arreglar mi alma: que si las caminatas interminables desde el centro hasta el parque del Chicó, que si la terapia psiquiátrica, que si mucho tiempo con los amigos, que si mucho tiempo conmigo misma, que si muchas líneas en mis hojitas carta, que si de nuevo el dibujo, que si un post larguísimo, que si la peluquería, que si el gimnasio, que si la nueva ropa, que si poco internet, que si el partido del DILTV… No sé pero al menos sé que mi alma está dañada y debo arreglarla.

Todo regresa a la normalidad con el paso del tiempo después de una catástrofe natural: los paisas siguieron después del terremoto, la gente sigue tanto como en Nueva Orléans, como en el sudeste asiático. Yo sigo, ahora procurando hacerme a una buena alarma de personas-catástrofe, para estar preparada la próxima vez y guardar lo que no quiero que el próximo fenómeno natural (y normal) destroce a su paso por mi vida.

Memorias en el celular…

March 30, 2006

Curioso lector. Estuve divagando algunos minutos sobre cómo contarle que esta madrugada me pregunté ¿por qué olvido que en realidad soy importante para algunas personas?¿por qué aveces pienso con mi complejo de fantasma en la vida de los demás?. Justo entonces timbró el aviso de mensajes de mi celular con el primer mensaje de los que vienen a continuación.

"Será que puede bajar a la portería porfa" "Juliette, te estamos esperando" "Hola señorita! Espero estés muy bien. Sólo quiero darte las gracias por ser quien eres y por todo el bien que me haces. Cuídate mucho, un abrazote." "Tú vales mucho más que lo que haces. Y yo te amo como persona y te valoro como tal. Por qué no intentar mejorar nuestra relación? Lo necesitamos…" "Te amo mucho. Trata de entenderme porfavor D.T.B" "Si puedes llámame a mi casa 67174**" "Juliette dónde estás, te necesito urgente, yo ando en la university" "Juliette te quiero mucho y espero verte en la u estudiando juiciosa mañana. Hablamos. Un bezote" "Te amo mucho! Un bezote! D.T.B" "Acompañarte es un gigantesco y rizzo-divino honor! Mua, mua, mua. No llamo más para que no trasnoches y duermas juicisita. TQM. Besitos!!" "Juliette eres linda" "Por favor llámame al 41866**" "Hola Juliette espero que estés bien, también te envío un abrazo, cuídate" "Que tengas buena noche" "Hola, buenos días" "Mi nuevo número telefónico es 27259**" "Hola hace rato que no hablamos y no sé dónde encontrar a Carolina. Llámame porfa, saludes. Si Yuce tiene cel mándame el número porfa. Cuídate" "Te amo mucho. Eres un precioso regalo de Dios" "Hola amiguita, feliz cumpleaños, ojalá la pases súperbien. Te quiero muchísimo. Saludes de Sandra, que cumplas muchos más: Te queremos muchísimo" "Hola Juliette, tengo que hablar contigo. No me llames a mi casa, si puedes llámame a este cel. Te quiero resto" "Juliette, estoy en mi clase chocoloca y además estoy triste y aburrida, pero bueno, te escribo para saludarte y decirte que te quiero mucho. Chaito"

Al bajar a la portería descubrí en sus ojos húmedos e hinchados por ese dolor que suele embargar el alma, la petición por un abrazo y un ser atento a su sufrimiento. No la veía hacía ya tres meses, pero, de entre los infinitos números de su celular, escogíó el de mi nokia 1100; de entre todas las personas que configuran su mundo, me eligió a mí.

Soy una persona que tiende a olvidarlo todo con facilidad: desde que tengo clase, hasta el día y el mes que estoy viviendo, desde que tengo que entregar un trabajo, hasta que mi mejor amiga cumple años. Curioso el asunto este de los mensajes de texto: aunque no dan respuesta a mis preguntas, sí me ayudan a recordar lo que más olvido. Me ayudan a recordar que no estoy sola y que no son pocas las personas que necesitan de mí para pequeños y grandes asuntos. Además, me ayudan a recordar que la única persona que me ha amado con seguridad y que con seguridad siempre me amará, es mi mamá; me ayudan a recordar que amigos lejanos me recuerdan con cariño y están atentos a las palabras que aquí plasmo; que a pesar de los roces, mi hermano piensa que soy linda; que en las mañanas y en las noches siempre hay alguien que me recuerda al levantarse y antes de dormir -siempre quien menos pienso-; me ayudan a recordar que eso de "nadie me quiere, todos me odian", es un mito personal que me inventé en los momentos que no quise escuchar sus voces o ver sus manos extendidas para mí.

Curioso lector, muy seguramente usted tendrá su celular a la mano, ¿qué le recuerdan esos mensajes?

¿Sabe usted de algo que me pueda ayudar?

March 30, 2006

En las últimas 67 horas sólo he ingerido 2 comidas de al menos 9 que dicen los que saben que se debe comer para mantener el organismo en funcionamiento adecuadamente, en las últimas 74 horas sólo he dormido seis horas de al menos 21 que dicen los que saben son el mínimo necesario para tener la energía suficiente. Lo curioso, curioso lector, es que mi cerebro sigue funcionando sin más. No puedo parar de pensar y recordar, y por esa misma vía mi corazón sigue funcionando y no puedo parar de sentir, y, mis glándulas lagrimales no paran de producir ese líquido que llaman los que saben lágrimas. ¿Por qué funcionan adecuadamente estas partes de mí? Se supone que debería sentirme cansada y que debería tener mucho sueño y hambre. Pero no, no siento eso. Sólo pienso, recuerdo, siento, lloro y escribo. Curioso lector ¿Sabe usted de algo que me pueda ayudar? Presiento que hoy será igual: hace un mes en la noche había una preciosa luna que se podía observar desde la plaza de Lourdes.

Curioso y querido lector, una explicación…

March 30, 2006

Curioso lector aquí estoy de nuevo después de vivir el mes más exótico de mi vida. Aquí estoy de nuevo para dar explicación; explicación en parte a usted que atentamente me lee y que quizá esperó algún post durante este tiempo, y explicación en parte a mí porque aún no logro comprender exactamente qué pudo estar tan mal conmigo como para dejar suceder lo que dejé suceder; sigo escudriñando entre todo lo que pasó para encontrar los motivos por los cuales me abandoné.

Empiezo contándole lo que sucedió: ¿Recuerda usted el post sobre los postres y las dietas? Digamos que caí en un coma diabético. Ingerí más postre del que debía, incluso del que quería… Lo único que puedo decir a mi favor es que el postre tenía el mejor de los olores, que me supo como pocas cosas que había probado, y, que desafortunadamente en este caso, los sentidos adormecen muchas veces el razonamiento en vez de enriquecerlo. Además, a parte de la desconsiderada ingesta masiva de postre (que lógicamente resultó en un gran daño para mi sistema), resultó que dejé de ingerir y vivir otros tipos de alimentos que según dicen los que saben, hacen una dieta balanceada.

En este punto a mi parecer, la analogía va muy lejos y puede estar usted, querido lector, imaginando y dibujando cualquier cosa, y es de recordar que el objeto de este post es dar una explicación personal y pública, así que hasta aquí va tal analogía: Me enamoré de quien no se enamoró de mí y mandé todo lo importante en mi vida al lugar al que nunca nos gusta que nos manden (no precisamente a lavar el baño, o a recoger el periódico en la portería del edificio, pero si a algo cercano), mandé absolutamente todo a la mierda.

Entre ayer y hoy, querido lector, salí de la anestesia del último mes, y a decir verdad desperté no con la atención que se le da a un paciente en el mejor de los casos. Desperté a la realidad como si no le interesara al doctor que me anestesió 935 horas. Qué decepcionada de mí misma estoy; dejarme adormecer por alguien que el día de hoy sólo parece saber de placebos que no funcionan. 935 Horas… 935 Horas que dejaron de ser sentimientos de verdad, cuentos, posts, lecturas infinitas y llenas de vida, paseos con los mejores amigos, almuerzos entre almas conocidas, noches de tertulia, lágrimas con sentido y dirección, encuentros con personas anheladas desde hace mucho, abrazos para quienes amo y sufrieron, cátedras excitantes y cátedras no tan excitantes, descubrimientos de nuevas maneras de ver el mundo. 935 Horas que no fueron nunca lo que sentí que eran.

Curioso y querido lector me perdí por una ilusión, esa es la explicación, me perdí por una ilusión y no por un sueño. Hasta hoy pensé que algo real quedaba, pero el panorama de hoy me dejó fría, es decir sin cabida a que las sensaciones adormecieran el razonamiento: no fue real una vez más. Si otro hubiese sido el final de la anestesia, otro hubiese sido el inicio del despertar. Yo no doy consejos, pero sí recomendaciones curioso lector: a la hora de disfrutar postres, disfrútelos, pero no se exceda ni se arriesgue a perder el sentido del gusto, o alguna parte constitutiva de su sistema; cuando le corresponda el papel de doctor, no lo acepte y/o no suministre analgésicos y/o anestesiantes; y por último mande a la mierda todo sólo si vale la pena (después de haber hecho un exhaustivo examen) para el logro total de sus sueños más importantes, esos sueños que le dan forma a su ser.

Y hasta hoy fue…

March 30, 2006

Después de 23 años, en estos momentos…

March 30, 2006

Estoy en el master de 88.9 al momento des escribir estas líneas. ¿Quién no escuchó La Superestación en algún momento de su vida? Fueron 23 años y al menos dos generaciones las que hicimos parte de este segmento de la historia de los medios en Colombia. Escribo con nostalgia…

Creo que no me equivoco al decir que muchísimos de los bogotanos que hicimos el rock parte de nuestras vidas, iniciamos escuchando lo que desde estos micrófonos se produjo, lo que desde esta consola se entregó.

A pesar de muchas cosas 88.9 fue un espacio hasta cierto punto diferente al mundo "a lo miami" en que se convirtió la radio para la gente que apenas se asoma al mundo por sus propios medios, a través de este universo lleno de sentido propio que es la radio.

Sentir, pensar imaginar… Así dice una atractiva voz de una de mis emisoras favoritas, o bueno, de mi emisora favorita. La radio de verdad nos hace sentir, nos estimula al pensamiento e inevitablemente nos empuja al abismo de la imaginación.

Lamentablemente en Colombia ya queda poco de esa radio de verdad, de esa radio que no se rinde a los pies de la corriente del momento que nos correspondió vivir en el que cuentan más otras cosas por encima del ser, del vivir sustancialmente…

Se cierra una ventana que estaba entreabierta para personas como Eduardo Perdomo o Juliana Amado, o Lancero, o Ericson, o Lalo, o incluso para mí. Soy una persona a la que le gusta encontrar los rastros de belleza en lo que se presenta como una realidad oscura y sin pasos adelante… Hoy no me toca hacer el esfuerzo: lo bello del asunto salta ante mí; un nuevo impulso para seguir, la seguridad de que siguen viviendo personas capaces de ver el mundo sin las típicas vendas que nos ponen desde niños, gente que se atreve a vivir sin ceder lo que es…

Ahora el presentimiento de que seguiremos y seguiré asumiendo la responsabilidad de abrir más espacios para la vida.

Después de tantas discusiones…

March 30, 2006

Sin barba, pero de nuevo ahí está.

Postres y dietas…

March 26, 2006

Curioso lector, pensé que mi vida se partiría en dos hace dos días, y aún no se parte. Es una lenta agonía que no siento; estoy anestesiada… Pero no es por eso que escribo. Escribo porque le quiero regalar estas líneas a alguien que quiso -¿quiere?- entregarme al menos parte de su cielo gris.
Quizá las curiosas lectoras entiendan un poco más lo que quiero decir con lo siguiente: ¿Le ha sucedido que pasa por un lugar de comidas exóticas deseando encontrar ese postre especial que se prohíbe a sí misma porque no está incluído en la dieta de turno? ¿Le ha sucedido que no lo encuentra cuando lo quiere disfrutar a escondidas? ¿Le ha sucedido que de repente su postre deseado y prohibido es justo el postre en casa de su abuela una tarde de domingo? Inesperado, ¿cierto?, mágico talvez. Un tipo de emoción inesperada que llega al azar.
Hace 26 horas llegó a mi puerta alguien como un postre de ese lugar de comidas exóticas, como si el repartidor hubiese equivocado el domicilio y yo me hubiese guardado el secreto para poder disfrutar del dulce inesperado. Y lo disfruté, y lo saboreé, y fui feliz… Hace rato que no me permitía sentir y hoy que me lo permití fui feliz.
Pero, ¿sabe curioso lector qué es la incertidumbre? Es cuando uno prueba el postre, quiere saber cómo prepararlo para disfrutarlo cuando sea necesario, y la receta sólo la sabe el cheff de la tienda de comida exótica, un cheff envidioso. ¿Qué hacer? ¿esperar a que el repartidor vuelva a errar su destino?¿ir y comprar un postre diferente?¿ir y comprar una y otra vez el postre prohibido?¿no volver a pasar por la tienda de comida exótica?¿asaltar el secreto del cheff? (suspiro) Ahora siento incertidumbre y no sé qué hacer con exactitud.
Sólo sé curioso lector que la vida no es para andar haciendo dietas inventadas o ajenas, disfrute cuanto postre encuentre o llegue a usted. Saboréelo, descubra su favorito. Invente nuevos y combínelos. El que tengamos la capacidad de sentir no es casualidad, es parte constitutiva de nuestro ser.

Esta noche sólo quiero escribir

March 26, 2006

Ayer en la mañana empecé a escribir una historia que me da vueltas en la cabeza desde que quise abrir un blog, es digna de inaugurar un blog hecho por mí, una historia muy mía para entregársela al mundo. Quería que esa historia fuera lo próximo que encontraran aquí. Es una historia sobre un mundo surreal. Pero, la fuerza de los hechos me obliga a escribir sobre otras cosas: cosas reales.

Esta noche sólo quiero escribir. Esta noche probaré esta especie de método para no marchitarme, para mañana en la mañana poder sonreír y sentirme como los últimos días que he vivido: sentir que puedo ajustar el mundo a mi medida.

Al final, al llegar la mañana quizá algo quede.

Como en los cuentos de hadas…

March 26, 2006

“Eso sólo sucede en los cuentos de hadas”… Yo no lo creo así: el encontrar vestigios reales de momentos que hemos vuelto recuerdos es posible, claro está, sólo si guardamos esos recuerdos celosamente del tiempo y si además no perdemos la esperanza de verlos vivir de nuevo. Ellos se recrean como por arte de magia; justo como en los cuentos de hadas.